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Liguilla 85/86

Julio 08, 2018
Para todos los futboleros argentinos, decir “año 1986” es referirse a Diego Armando Maradona, al Mundial de México, a Bilardo.
Para la mitad más uno del país es además hablar de la liguilla 85/86. La que clasificó a Boca a jugar la Copa Libertadores tras 4 años sin disputar el torneo más importante del continente.
Hay que colocar todo en contexto. Los años 1984 y 1985 fueron de los más duros de la historia del club. Convocatoria de acreedores, club intervenido, jugadores libres, Bombonera clausurada y tras la conformación del llamado grupo de notables, Antonio Alegre asume interinamente la presidencia del club. En ese interín se convocó a elecciones (las que finalmente se llevarían a cabo en el mes de diciembre de 1986).
Para el Nacional 85, ya con Antonio Alegre, llegaron a Boca el tata Brown, Tapia y Olarticochea (éstos últimos por Ruggeri y Gareca), Graciani y Quique Hrabina, entre otros. Ya no estaba Mouzo, un caudillo con todas las letras.
A mitad de 1985 comenzaba el Torneo Metropolitano 1985/86, el cuál traía una novedad reglamentaria: la liguilla para determinar el segundo equipo clasificado para jugar la Libertadores.
A principios de 1986, La Saeta rubia Alfredo Di Stefano dejó su lugar como entrenador y asumió su ayudante de campo: Mario Nicasio Zanabria, un elegante ex jugador de Boca, formado en las inferiores de Newell´s Old Boys de Rosario.
Los antecedentes de Marito Zanabria como jugador de Boca invitaban a soñar. El Chino Tapia, quien jugaba en su puesto, marcó 17 goles en ese torneo y se terminó ganando un lugar en la lista mundialista de Bilardo.
Relacionado con el mundial en tierra Azteca, el Tata Brown también dejó Boca a principios de 1986. Lo reemplazaron el Pipa Higuaín y Juan Amador Sánchez. Krasouski, otro caudillo, no pudo jugar un solo partido de todo el Metropolitano. Volvió justo para la jugar en la liguilla.
Boca terminó en el quinto lugar del torneo. No importa quien fue campeón. Del segundo al sexto clasificaban para la liguilla. Argentinos Juniors no jugó la liguilla por ser el precedente campeón de la Libertadores. San Lorenzo, séptimo en el Metropolitano, ocupó su lugar.
Clasificaron Español y Newells (directo a segunda fase), más Vélez, Boca, San Lorenzo y Ferro. Por el interior clasificaron Olimpo y Belgrano (directo a segunda fase), más Alianza Cutral Co (Neuquén), Concepción (Tucumán), Guaraní Antonio Franco (Misiones) y Guëmes (Santiago del Estero).
Como era de suponerse, en la primera fase los 4 equipos directamente afiliados a AFA ganaron ambos partidos y pasaron de ronda.
De todas formas, para Boca Juniors no fue nada fácil. Boca viajó a Neuquén para enfrentar al local Alianza Cutral Co. Menos de un año antes ese mismo equipo había vencido a Boca en un amistoso. Ésta era la primera (y única vez en la historia) que Boca jugó un partido oficial en dicha provincia.
En un estadio totalmente colmado, con dos goles de pelota parada (Graciani en el primer tiempo e Higuaín en el segundo), el Xeneize se impuso por dos a uno.
La revancha se jugó en la Bombonera y se repitió el tanteador. Con goles Krasouski (anticipando en el área chica) y de Ivar Gerardo Stafuza (en una especie de centro - tiro al arco), Boca aseguró el pase de ronda ya avanzado el segundo tiempo. El partido dejó un saldo negativo: el desgarro del ruso Hrabina, quien no jugó el segundo tiempo en la Bombonera y se perdió tres partidos, siendo reemplazado por Bordet en esos encuentros.
En la segunda fase, el rival fue Olimpo de Bahía Blanca. El primer partido se jugó en la Bombonera y fue empate en un tanto. Abrió la cuenta Passucci de cabeza, tras recoger el rebote de un remate de Rinaldi en el travesaño. El histórico centroforward rival (Schmidt) empató el partido. No cayó bien en la parcialidad Xeneize ese resultado, menos la actitud con la que jugaba Rinaldi. Tiempo después se supo que ello tenía una causa adicional que no viene al caso.
La revancha se jugó en el Carminatti, y debió desempatarse en tiempo suplementario. De volea Tuta Torres abrió el score, empató De Pietri en el primer tiempo. Tras una buena jugada colectiva por el costado derecho, la Chancha Rinaldi volvió a poner a Boca en ventaja. El tanto nació en un centro de Abramovich, la bajó Krasouski y el ex San Lorenzo convirtió frente al arquero. La alegría duró poco. Stach emparejó el partido y nos fuimos al alargue.
Casi sobre el final, tras un mal pique de la pelota, Tuta Torres aprovechó un yerro defensivo, gambeteó rivales, arquero incluído y festejó el pase de ronda con una cabriola. Los suplentes de Boca se sumaron al festejo, cerca del banderín del corner.
En cancha de Boca, San Lorenzo eliminó a Velez por penales. Newells le ganó los dos partidos a Belgrano y Ferro doblegó al Deportivo Español.
En rival de las semifinales era San Lorenzo. Para ese entonces, los Cuervos jugaban como locales en la Bombonera pero para enfrentar al Xeneize eligieron al estadio Monumental. Justo un 25 de mayo, día patrio.
A poco de iniciado el encuentro, Passucci sorprendió a propios y extraños (jugó de 6 ese día), dejó sentado a un rival y cuando salía a atorarlo Chilavert, con su pierna zurda, la tocó suave, cruzada, junto al poste.
Empató Walter Perazzo (quien años más tarde sería jugador de Boca), y así culminó la primera etapa. Ya en el segundo tiempo, Graciani, de tiro libre, en posición cerrada y al primer palo, marcó el decisivo 2 a 1. La ausencia del Chino Tapia en el equipo mostró un Graciani decisivo con la pelota parada.
En la Bombonera, un 0 a 0 clasificó al Xeneize a la final. Partido chato pero necesario para pasar de ronda.
Se venía Newells, el subcampeón del torneo, quien encima tenía dos días más de descanso y no había jugado la llave de la primera fase. Como ocurriera luego en 1991 ante el mismo rival en un encuentro clave, los dos jugadores más importantes de Boca estaban en la selección (en este caso Tapia y Olarticochea)
Gatti, Abramovich, Higuaín, Passucci y Hrabina; Stafuza, Krasouski y Melgar; Graciani, Rinaldi y Torres jugaron por Boca Juniors aquel 8 de junio de 1986. Tres días antes, en Puebla, México, Argentina había empatado en un tanto contra el último campeón del mundo. Maradona comenzaba a escribir a fuego su nombre en la historia con un golazo.
Y ganó Newells 2 a 0 con dos goles del Tata Martino. El segundo de tiro libre, tras falta de Abramovich a Dezzotti.
Newells jugó a no jugar y Boca no logró salirse del libreto que propuso la visita. Tuvo chances para marcar pero en su mejor momento llegó el segundo de la Lepra. La Revista Solo Fútbol colocaba como resultado moral el empate en 1. Estaba claro que Boca no mereció perder.
Tras el partido Dykstra se quejaba que Newells ensuciaba el partido, similar a las palabras que eligió el boliviano Melgar. Abramovich decía que en el Parque Independencia sería difícil pero no imposible. Gatti elogiaba al Tata Martino por su pegada pero concluía que: ”Boca no se entrega. En Rosario se va a escribir la última parte de esta historia y tengo confianza”. Scoponi, el arquero del rival, decía que estaba en un buen momento y que le gustaría mantenerlo en la Copa Libertadores, aunque dijo “falta un partido”. Con aires triunfalistas Pautasso dijo que Newells “se animaba a cualquiera y en cualquier cancha” y su DT Solari destacaba que “Boca siempre es Boca pero que debería hacer el gasto para poder remontar un score adverso, en cambio Newells seguiría con la filosofía de jugar bien al fútbol”. Martino, la figura de la ida, también dijo que “Boca es Boca” previo remarcar del aliento de la hinchada Xeneize pero que ellos no juegan. Solari había sido expulsado y recibió una pila desde las gradas cuando salía. Es más, tras el partido, los jugadores leprosos dejaron el campo de juego por el túnel del árbitro, recibiendo algunos proyectiles.
La revancha debía jugarse en el Coloso. Newells había ganado de local sus dos partidos de la liguilla. Además había vencido 2 a 0 a Boca por el torneo 85/86 en Rosario, y había sido empate en 0 en la Boca. Es decir, tres partidos jugados con Newells por el torneo sin marcarle ningún gol.
Agrego algunos datos más. Previo a la final de la liguilla, en los anteriores 10 partidos ante Newell´s sólo habíamos marcado un tanto y desde 1981 que no le ganábamos a la Lepra, ascendiendo a un total de 11 partidos. En rigor de verdad, Boca había ganado sólo 2 de los últimos 19 encuentros en Parque Independencia. Y Newell´s contaba además de un invicto de 24 partidos. Era el subcampeón, y hasta podía perder 1 a 0….
Desde los números, desde los antecedentes y desde el propio presente futbolístico de cada equipo, era una misión imposible.
Apenas concluyó el partido de ida, desde el seno de la CD de Boca se avisó que se fletaban micros para ir a Rosario. Los mismos saldrían de la Boca a primera hora del día del partido. Es que la final se jugó a las 11 AM.
El viernes por la noche, previo al partido, luego nos enteraríamos que hubo una reunión entre los jugadores, en la que prometieron dejar todo. Y lo hicieron.
Boca formó con Gatti, Abramovich, Higuaín, Passucci y Hrabina; Melgar, Krasouski y Dykstra; Graciani, Torres y Scalise.
Dos cambios respecto a la ida: Dykstra y Scalise por Stafuza y Rinaldi. Stafuza tenía un problema familiar y aún así eligió viajar a Rosario con el equipo, mostrando un compromiso digno de un bostero. Scalise era un punta ex Canalla, Zanabria sabía que Boca tenía que arriesgar desde el túnel. De hecho, Rinaldi ya había sido reemplazado por Dykstra en el entretiempo del partido jugado en la Bombonera.
El partido se jugó un domingo 15 de junio. Un día del padre. Las malas noticias se sucedían: tiro libre de Martino y a los 34 minutos de partido Newells se ponía 1 a 0 con gol del lateral Sialle. En 56 minutos había que marcar el cuádruple de goles de los que Boca le había hecho a Newell´s en 900 minutos. Encima faltaba Tapia, quien fue el goleador de Boca de la temporada
Antes de finalizar el primer tiempo, el mencionado Sialle le comete una falta a Graciani dentro del área y el propio Alfredo Graciani cambió el penal por gol con remate fuerte, al medio.
Boca estaba a dos goles del tercer partido, a 3 de clasificar a la Copa Libertadores. Para colmo de males, Gnecco expulsa a Hrabina por un patadón al veloz Dezzotti, pasando Abramovich a jugar de tres. Encima Zanabria debe sacar al que era el mejor jugador de Boca (Melgar) por lesión, e ingresa el juvenil Hoyos en su lugar. Todo junto y en menos de dos minutos.
Si algún condimento faltaba agregarle a ese momento es que la hinchada de Boca se pelea con la policía y el partido se para por unos ocho minutos. Los intentan desalojar pero se quedan. Y alientan como sólo el hincha de Boca puede y sabe.
Faltando once minutos (más alargue) para finalizar el partido, hay un tiro libre para Boca tras falta de Theiler a Dykstra. Graciani se acomoda frente al balón. A unos metros del vértice derecho del área grande. Con rosca la clava al primer palo, al ángulo. Quedan 10 minutos más el descuento. Boca sigue con un jugador unos menos y faltaba un gol para igualar la serie y llegar al tercer partido.
El hincha de Boca se hacía cada vez más y más presente y empujaba como lo dice su historia. Eran menos que los locales pero parecían millones.
Ahí se va expulsado es Martino por una mano intencional. Los ánimos cada vez más caldeados. En pocos minutos se van expulsados Hoyos y Llop por agredirse mutuamente, e inmediatamente después Higuaín y Pautasso por insultarse. Quedaban 8 contra 8.
Segundos antes del minuto 45 ST de tiempo de juego, el Tuta Torres, con un derechazo rasante y cruzado desde afuera del área, pone a Boca 3 a 1.
La hazaña estaba consumada. Boca había igualado la llave. Pero juntar las palabras Boca y hazaña es siempre algo más. Ese plus diferenciador.
Newells se despertó y empezó a atacar con frecuencia pero en el arco Xeneize estaba Gatti. Tres llegadas claras de la Lepra, en una cancha en regular estado pero llena de espacios, que querían ocupar sólo 16 jugadores. El Loco Gatti estaba en su salsa. Se paró de central, y en más de una oportunidad comandó ataques del Xeneize desde sus piernas y salidas con pelota dominada.
La sensación que daba es que se venía el tercer encuentro en cancha neutral.
Una de las tantas locuras de Gatti terminó en un balón en los pies del Tuta Torres. El juvenil, como en Bahía Blanca, cuando ya no queda aire ni energía, arrancó la jugada en posición de 8. Empezó a driblear y a gambetear rivales. Fueron tres en total. El tercero tocando el balón por un lado y lo fue a buscar por el otro. Un compañero suyo aparecía sólo en el área. Muy similar a como sería la corrida de Burruchaga en México unos días después, con Valdano solo, levantado el brazo. Al ingresar al área remató cruzado de derecha, casi cayéndose. Nada puso hacer Scoponi. Delirio y locura.
Boca marcaba el tanto decisivo a los 7 minutos de tiempo adicionado. Y la epopeya quedó marcada para siempre.
Los más jóvenes dirán que se trató de una liguilla nada más, los que nacimos entre 1972 y 1978 diremos que fue un oasis en el desierto. Por fin el pecho bien inflado para volver al cole en pleno mundial. Nosotros ya habíamos ganado. Y lo habíamos hecho a lo Boca.
Tan histórico lo fue que Scalise, fana del Canalla, dio la vuelta olímpica con la camiseta de Boca y luego la de Rosario Central. Eso le implicó la dificultad de salir de su casa. El hincha de Newells estaba aplaudiendo al elenco visitante, lo hecho por Scalise arruinó la escena.
A Solari y los suyos los rodearon los simpatizantes locales. No perdonaron la derrota pero por suerte eso no pasó a mayores. Ahí nació la expresión “pecho frío”, Al otro año Solari llamaría pecho frío a los hinchas leprosos.
Para el Xeneize, esa liguilla (la primera en jugarse) resultó inolvidable.
Por caso, tras el partido Passucci dijo que fue la mayor alegría que había tenido como futbolista, superando el título de 1981. Telefónicamente se cruzó con el Vasco Olarticochea y con Higuían les dejaban sus buenas vibras por y para el mundial.
Gatti decía que Boca es lo más importante del país. Que Boca va de frente Y que ese era el destino.
Zanabria decía que no se podía hablar de táctica ni estrategia, que Boca fue garra y corazón. Encima, vía radio Mitre lo cruzaban telefónicamente con el Chino Tapia, quien estaba con la selección en México y lo incluía al Chino como parte de la gesta.
Martino decía que aprendió que al rival hay que darle el golpe de knock out. Agregamos, máxime si tu rival es Boca. Solari le decía palabras equivalentes a la revista Solo Fútbol, mientras que en la revista el Gráfico no encontraron forma para describir lo vivido, titulando “simplemente conmovedor”. Lo fue.
Al siguiente torneo, Newells venció a Boca en ambos partidos. Ese partido fue el único que Boca venció a Newells en 14 partidos. Fue el más importante, fue inolvidable.
En realidad, poco importó lo que vino después. Boca había demostrado UNA VEZ MAS lo que es tener a Boca enfrente, más allá de las circunstancias. Cuando eso ocurre, el hincha SIEMPRE LO RECUERDA.
Desde Cadena Xeneize les decimos gracias y gracias a esos jugadores
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